LOS VALORES Lunes, May 19 2008 

 

LAS TRES COSAS: LOS VALORES 

El habitante de este mundo moderno está cada vez más acostumbrado a la cultura de la imagen que le presenta una realidad dinámica, cambiante, animada de vida y color.  

La existencia transcurre con mayor prisa, los tiempos se restringen y la lectura es desplazada por las innumerables propuestas de la TV con sus tandas de avisos preparados por expertos en marketing, noticias violentas que atraen por su crudeza, hacen a las personas predominantemente receptivas, alimentan la ansiedad pero también la pasividad y la indiferencia…

El resultado es muchas veces negativo: incremento de horas consumidas con entretenimientos intrascendentes, restricción del tiempo dedicado a la lectura y el predominio de un espíritu individualista.

Teniendo en cuenta esta moderna realidad, parece oportuno ofrecer principios, advertencias expresadas en ideas breves, de fácil recordación y en lo posible de aplicación inmediata.

Esta modalidad siempre ha tenido vigencia y es común en tarjetas, invitaciones o programas escolares que, aparte de informar detalles de una convocatoria, ofrecen un mensaje que puede constituir un estímulo, una esperanza, enseñanza para la vida, ingredientes ausentes en muchos medios recreativos.

Con el propósito de ofrecer algo ordenado y de mayor utilidad, se presentan las propuestas encuadradas y distribuidas en tres segmentos, materias afines y frases paralelas.

 

1 LOS VALORES

Se les suelen llamar valores a las disposiciones positivas que conforman la personalidad de los individuos. Así, el afecto, el respeto por la dignidad de las personas, la generosidad son valores.

Una comunidad en cuyo seno predominen integrantes ornados con estas características, será unida, progresista, cordial.

Los valores humanos tienen su génesis en testimonios antecedentes:

-Todas las flores del futuro están contenidas en las semillas de hoy.

-Todo paso humano, siempre deja algún rastro…

-En la vida, lo que hayas sembrado, eso cosecharás.

Los valores más elevados como la vida, el amor, la familia no se pueden comprar: se consiguen sin pagarlos.

 

Tres valores conforman una personalidad:

-mente sana,

-ideas claras,

-sentimientos ordenados.

-La actividad lúdica es innata en el hombre;

-el hábito del trabajo necesita ser implantado.

-Los responsables específicos deberán orientar ambas tendencias.

 

Los valores humanos

-incorporados desde la primera infancia,

-actualizados permanentemente

-se disfrutarán toda la vida…

Aseguran que los elementos que motivan al ser humano son:

-el interés,

-el miedo y

-el dolor.

Pero la madre Teresa demostró que también el amor impulsa las buenas obras en muchos corazones…

Tres abominables situaciones se deben evitar porque destruyen los valores culturales y hasta condicionan las más auténticas convicciones:

-La desinformación, sinónimo de desconocimiento de verdades fundamentales;

-la desidia o la pasividad capaz de matar las más elementales aspiraciones humanas;

-la deshonestidad, que surge de la corrupción de la mente y el corazón.

 

Elementos esenciales para ser un hombre ético:

-Combatir la ignorancia que impide tener ideas para elaborar juicios de valor.

-Fomentar la gratitud que nos permite reconocer que todo lo hemos recibido del Creador: “Porque nada trajimos cuando vinimos al mundo…” (1ª. Timoteo 6,7).

-Huir de la soberbia que sobredimensiona nuestra autoestima anteponiéndonos a los demás y hasta a Dios…

-El juez para decidir consulta su código de leyes,

-el virtuoso atiende a su conciencia,

-el labriego contempla sus manos. (El Barud)

 

Tres cosas desvían, ofuscan y pierden al hombre cuando no las emplea correctamente:

-el poder,

-la ciencia

-y la ley.

 

Tres valores siempre admiré en mi padre:

-La honestidad,

-el amor al trabajo

-y la Fe.

 

El amor, la verdad y la belleza se trocaron a causa del pecado en:

-ambición de felicidad sin amar,

-búsqueda del placer aun con mentiras,

-ostentación de poder sin vocación de servicio.

 

Hay dotaciones instintivas ya incorporadas:

-Al nacer, ¿quién te enseñó a mamar para continuar la vida?

-¿Cómo aprendió el hornero a construir su casita?

-La abeja, para fabricar su panal, ¿fue acaso a estudiar al Colegio técnico?

Aún los seres más pequeños de la tierra muestran hábitos de sabiduría:

-Las hormigas que en verano hacen acopio de provisiones para el invierno;

-las langostas que no tienen jefe pero avanzan en escuadrones;

-las abejas que sin matrices ni moldes construyen sus celdillas siempre con la misma geometría.

No confundir:

-Silencio, con vacío;

-comportamientos naturales, con vicios comunes;

-mentiras “piadosas”, con mentiras de gente piadosa…

Aunque en la Biblia se manifieste que la causa de todos los males es el amor al dinero (1ª. Timoteo 6,10), y la soberbia encabece el triste inventario de los siete pecados capitales, se pueden mencionar también como antivalores nefastos para la Humanidad:

-la pereza,

-la ignorancia,

-la ingratitud.

Alguien dijo que la tecnología es causa de desocupación.

-Los males de la humanidad no son generados por acciones positivas, sino por conductas corruptivas.

-Desocupación no siempre significa ausencia de trabajo.

-Existen personas tan especiales que rehúsan y hasta devuelven el trabajo que han encontrado…

FUENTE: LV16 WEB

FIDELIDAD Lunes, Ene 21 2008 

1152262588_1.jpg

 

 Vivir la fidelidad se traduce en la alegría de compartir con alguien la propia vida, procurando la felicidad y la mejora personal de la pareja. La fidelidad es un valor fundamental. Ya hemos escrito antes del valor de la lealtad que se aplica muy directamente con amigos, amistades, familiares y compañeros de trabajo. Sin embargo la fidelidad como valor se aplica más directamente a las relaciones de pareja entre novios y entre esposos, y hoy hemos querido profundizar en este tema, porque no es necesario sufrir la infidelidad de la pareja para entender que este es un valor fundamental.Alcanzar el verdadero y único amor es la aspiración más noble del hombre, sin embargo, el egoísmo y el placer se han convertido en dos gigantes que impiden tener una relación sana, estable y de beneficio para las personas. Hacer conciencia y robustecer el valor de la fidelidad, es una necesidad que nos apremia en beneficio de nosotros mismos, la familia y la sociedad entera. La fidelidad es el íntimo compromiso que asumimos de cultivar, proteger y enriquecer la relación con otra persona y a ella misma, por respeto a su dignidad e integridad, lo cual garantiza una relación estable en un ambiente de seguridad y confianza que favorece al desarrollo integral y armónico de las personas.Por extraño que pueda parecer, la fidelidad es anterior a la relación misma; debemos conocer y descubrir realmente lo que buscamos y estamos dispuestos a dar en una relación. La rectitud de intención nos ayudará a superar el egoísmo y hacer a un lado los intereses poco correctos.Así, una relación está destinada al fracaso por desvirtuar el propósito de la misma: Esto sucede con quien busca un joven apuesto o una chica hermosa para satisfacer la propia vanidad o la búsqueda de placer; peor aún si se pretende a través de esa relación, alcanzar una mejor posición social y un interés económico. Poco futuro tiene esa pareja cuando alguna de las partes no ha entendido que debe haber disposición para compartir, comprender y colaborar al perfeccionamiento personal del otro.Podemos afirmar que el egoísmo es el mayor peligro para cualquier relación. Aunque no siempre aparece a primera vista, podemos observar que algunas personas se dejan llevar por todo lo que es novedoso: ropa, autos, aparatos…; con el consecuente cumplimiento de sus caprichos, buscando el placer en la comida, la bebida, el sexo y la diversión. Estas personas están en constante peligro de faltar a la fidelidad en cualquier momento, porque su vida está orientada a la novedad, al cambio y a la búsqueda de nuevas experiencias y satisfacciones. Ser fiel cuesta trabajo porque no existe la disposición a dar y a darse. ¿Cómo esperar que una relación no sea aburrida al poco tiempo? ¿Cómo pretender que se eviten nuevas experiencias? Vencer al egoísmo, al placer y a la comodidad con una conducta sobria, garantiza nuestro crecimiento personal, y por ende, el de cualquier relación.La fidelidad no es exclusiva del matrimonio, es indispensable en el noviazgo porque no hay otra forma de aprender a cultivar una relación y hacer que prospere. No está mal que los jóvenes conozcan a distintas personas antes de decidir con quien sacar adelante su proyecto de vida, pero debe hacerse bien, sin engaños, procurando conocer realmente a la persona, dando lo mejor de sí mismos, teniendo rectitud de intención en sus intereses, eso es noble, correcto y sobre todo, leal.También debemos ser cautelosos en nuestros afectos y tratar con delicadeza y respeto a las personas del sexo opuesto, máxime si ya tenemos otra relación o un compromiso con alguna persona en particular. Una cosa es la cortesía y el trato amable, otra muy diferente los halagos, las excesivas atenciones y la comunicación de sentimientos e inquietudes personales; estos intercambios hacen crecer un afecto que va más allá de la amistad y de la convivencia profesional porque se involucra a la persona en nuestra vida, en nuestra intimidad y siempre tendrá la misma consecuencia: faltar a la fidelidad. Por eso, es necesario ser muy cuidadosos con nuestro trato en la oficina, la escuela, con los familiares y en todos los lugares que frecuentamos.La fidelidad no es atadura, por el contrario, es la libre expresión de nuestras aspiraciones, nos colma de alegría e ilumina cotidianamente a las personas. Una buena relación posee una serie de características que la hacen especial y favorecen a la vivencia de la fidelidad, pero deben cuidarse para que no sean el producto de la emoción inicial:- Existe el interés por estar al lado de la persona, se procuran detalles de cariño y momentos agradables.- Constantemente se hace un esfuerzo por congeniar y limar las asperezas, procurando que las discusiones sean mínimas para lograr la paz y la concordia lo más pronto posible.- Se da poca importancia a las fallas y errores de la pareja, hacemos todo lo posible por ayudar a que las supere con comprensión y cariño.- Somos cada vez más felices en la medida que se “avanza” en el conocimiento de la persona y en la forma en la que corresponde a nuestra ayuda. - Compartimos alegrías, tristezas, triunfos, fracasos, planes… todo.- Por el respeto que merece nuestra pareja, cuidamos el trato con personas del sexo opuesto, con naturalidad, cortesía y delicadeza; que a final de cuentas, es el respeto que tenemos por nosotros mismosLa fidelidad no es sólo la emoción y el gusto de estar con la pareja, es la lucha por olvidarnos de pensar únicamente en nuestro beneficio; es encontrar en los defectos y cualidades de ambos la oportunidad de ser mejores y así llevar una vida feliz.Sin lugar a dudas, cuando somos fieles podemos decir que nuestra persona se perfecciona por la unión de dos voluntades orientadas a un fin común: la felicidad del otro. Cuando este interés es auténtico, la fidelidad es una consecuencia lógica, gratificante y enriquecedora.

Vivir la fidelidad se traduce en la alegría de compartir con alguien la propia vida, procurando la felicidad y la mejora personal de la pareja, generando estabilidad y confianza perdurables, teniendo como resultado el amor verdadero.

 

FUENTE: HTTP://WWW.ENCUENTRA.COM/DOCUMENTO.PHP?F_DOC=1595&F_TIPO_DOC=9

     

 

PRUDENCIA Sábado, Ene 19 2008 

APRENDE CON PRUDENCIA

 Adelantarse a las circunstancias, tomar mejores decisiones, conservar la compostura y el trato amable en todo momento, forjan una personalidad decidida, emprendedora y comprensiva. La Prudencia, en estricto sentido, es una virtud. Sin embargo queremos analizarla a la luz de los valores y la trataremos en su forma operativa, es decir, como el valor que nos ayuda a actuar con mayor conciencia frente a las situaciones ordinarias de la vida.La prudencia es tan discreta que pasa inadvertida ante nuestros ojos. Nos admiramos de las personas que normalmente toman decisiones acertadas, dando la impresión de jamás equivocarse; sacan adelante y con éxito todo lo que se proponen; conservan la calma aún en las situaciones más difíciles; percibimos su comprensión hacia todas las personas y jamás ofenden o pierden la compostura. Así es la prudencia, decidida, activa, emprendedora y comprensiva. ¿Quién puede rehusarse a vivirla y hacerla parte de su personalidad?La prudencia es el valor que nos ayuda o reflexionar y a considerar los efectos que pueden producir nuestras palabras y acciones, teniendo como resultado un actuar correcto en cualquier circunstancia.Primeramente, debemos eliminar de una vez por todas la equivocada imagen que algunas personas tienen de la prudencia como modo de ser: una personalidad gris, insegura y temerosa en su actuar, tímida en sus palabras, introvertida, excesivamente cautelosa y haciendo todo lo posible por no tener problemas… No es raro que una imagen tan poco atractiva provoque el rechazo y hasta la burla de quienes así la entienden.El valor de la prudencia no se forja a través de una apariencia, sino por la manera en que nos conducimos ordinariamente. Posiblemente lo que más nos cuesta trabajo es reflexionar y conservar la calma en toda circunstancia; la gran mayoría de nuestros desaciertos en la toma de decisiones, en el trato con las personas o formar opinión, se deriva de la precipitación, la emoción, el mal humor, una percepción equivocada de la realidad o la falta de una completa y adecuada información.La falta de prudencia siempre tendrá consecuencias en todos los niveles, personal y colectivo, según sea el caso: como quienes se adhieren a cualquier actividad por el simple hecho de que “todos” estarán ahí, sin conocer los motivos verdaderos y las consecuencias que pueda traer; el asistir a lugares poco recomendables, creyendo que estamos a salvo; participar en actividades o deportes de alto riesgo sin tener la preparación necesaria, conducir siempre con exceso de velocidad… Es importante tomar en cuenta que todas nuestras acciones estén encaminadas a salvaguardar la integridad de los demás en primera instancia, como símbolo del respeto que debemos a todos los seres humanos.La verdadera lucha y esfuerzo no está en circunstancias un tanto extraordinarias y fuera de lo común: decimos cosas que lastiman a los demás por el simple hecho de habernos levantado de mal humor, de tener preocupaciones y exceso de trabajo; porque nos falta capacidad para comprender los errores de los demás o nos empeñamos en hacer la vida imposible a todos aquellos que de alguna manera nos son antipáticos o los vemos como rivales profesionalmente hablando.Si nos diéramos un momento para pensar, esforzándonos por apreciar las cosas en su justa medida, veríamos que en muchas ocasiones no existía la necesidad de reprender tan fuertemente al subalterno, al alumno o al hijo; discutir acaloradamente por un desacuerdo en el trabajo o en casa; evitar conflictos por comentarios de terceros. Parece ser que tenemos un afán por hacer los problemas más grandes, actuamos y decimos cosas de las que generalmente nos arrepentimos. En otro sentido, debemos ser sinceros y reconocer que cuando algo no nos gusta o nos incomoda, enarbolamos la bandera de la prudencia para cubrir nuestra pereza, dando un sin fin de razones e inventando obstáculos para evitar comprometernos en alguna actividad e incluso en una relación. ¡Qué fácil es ser egoísta aparentando ser prudente! Que no es otra cosa sino el temor a actuar, a decidir, a comprometerse.Tal vez nunca se nos ha ocurrido pensar que al trabajar con intensidad y aprovechando el tiempo, cumplir con nuestras obligaciones y compromisos, tratar a los demás amablemente y preocuparnos por su bienestar, es una clara manifestación de la prudencia. Toda omisión a nuestros deberes, así como la inconstancia para cumplirlos, denotan la falta de conciencia que tenemos sobre el papel que desempeñamos en todo lugar y que nadie puede hacer por nosotros.Por prudencia tenemos obligación de manejar adecuadamente nuestro presupuesto, cuidar las cosas para que estén siempre en buenas condiciones y funcionales, conservar un buen estado de salud física, mental y espiritual.La experiencia es, sin lugar a dudas, un factor importante para actuar y tomar mejores decisiones, nos hace mantenernos alerta de lo que ocurre a nuestro alrededor haciéndonos más observadores y críticos, lo que permite adelantarnos a las circunstancias y prever en todos sus pormenores el éxito o fracaso de cualquier acción o proyecto.El ser prudente no significa tener la certeza de no equivocarse, por el contrario, la persona prudente muchas veces ha errado, pero ha tenido la habilidad de reconocer sus fallos y limitaciones aprendiendo de ellos. Sabe rectificar, pedir perdón y solicitar consejo. El valor de la prudencia nos hace tener un trato justo y lleno de generosidad hacia los demás, edifica una personalidad recia, segura, perseverante, capaz de comprometerse en todo y con todos, generando confianza y estabilidad en quienes le rodean, seguros de tener a un guía que los conduce por un camino seguro.

¡Hola, mundo! Sábado, Ene 19 2008 

Welcome to WordPress.com. This is your first post. Edit or delete it and start blogging!